
Cuando Gabriel Garcia Marquez, escribia Cronica de una muerte anunciada, poco sabia de la existencia de Uchuraccay, un pacifico pueblito enclavado en los andes peruanos. Poco sabia tambien, de la existencia de un bisoño, pero impetuoso Mario Vargas Llosa, que en esos años pregonaba un discurso socialista y manejaba la cháchara marxista, muy de moda en aquellos años.
Algunos años despues, el caso de Uchuraccay daba la vuelta al mundo y parecia extraida de la fecunda imaginacion del nobel escritor, en una horrible variante de la clasica novela policiaca de Marquez, cuyo titulo era esta vez: Cronica de una mantanza anunciada.
Desde luego, en esa epoca a Mario ya lo conocia todo el mundo. Y no por sus libros, sino por meterle un lapo al "mero mero" del boom latinoamericano y premio nobel de literatura, en un lio de faldas.
Fue en ese confuso incidente en que Mario salto del anonimato y su nombre empezo a figurar dentro de la farandula literaria. Desde luego, ya no era marxista y habia dejado para los serranos la cháchara hegeliana y setentera, para pregonar las bondades del capitalismo y la modernidad del sitema liberal como lo hizo magistralmente en su lapidario libro La Utopia Arcaica, con el que quizo sepultar la corriente indigenista y a su principal mentor, el entrañable, Jose Maria Arguedas, a quien califico como indiesito traumado, mucho tiempo despues de que este habia muerto.
Precisamente, en esos años, en los ochenta, cuando el autor de la pornografica, Pantaleon y las vistadoras, habia cambiado de discurso, ocho periodistas fueron asesinados en ayacucho y el gobierno de Belaunde le encarga presidir una comision para investigar la matanza de Uchuraccay. En el informe de dicha comision, MVLL, avala la version oficial del gobierno y apaña a los verdaderos culpables.
Lo que ocurrio despues, fue un verdadero genocidio. 137, de una poblacion total de 400 comuneros fueron asesinados en represalia por su participacion en la matanza de los periodistas. El responsable: el general del ejercito de ese entonces, Clemente Noel que descargo toda su furia represiva en indefensos pobladores. Fue ahi, probablemente, que surgio la semilla del odio y crecio el senderismo llegando a su cuspide en los ochenta en el gobierno de Alan Garcia.
Uchuraccay es quizas, la pagina mas negra de la prensa peruana, y hoy 25 anos despues, todavia no se conocen a los verdaderos responsables.
"Hay muchos eslabones perdidos en esta historia. Por ejemplo, por que
muchos de los testigos principales en particular choferes, murieron de forma
tragica. O por que tantos campesinos de Huchuraccay fueron victimados".
Asi, se pregunta el periodista Cesar Levano, director del diario La Primera que ayer dedico su pagina central a la matanza de los ocho periodistas, sumandose asi al homenaje de la prensa a los martires de Uchuraccay. Homenaje que no fue compartido por varios periodicos de la derecha.


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