
El ocaso del sistema neoliberal y los nuevos acontecimientos históricos obligan a hacer una revisión de la tesis de Fukuyma que proponía que la lucha de ideologías (de derecha e izquierda) había terminado, con un mundo final basado en una democracia, impuesta finalmente tras el fin de la Guerra Fría.
Cuando Francis Fukuyama escribió su polémico ensayo, que fue recibido con el beneplácito de los banqueros de New York y los tecnócratas del mundo positivista, el régimen comunista de la URSS había caído. También había caído la esperanza de los pueblos por optar por el modelo comunista impulsado por la Unión Soviética. Esta desesperanza que reinó en aquellos años, a principios de la década del noventa producto de la muerte de las ideologías (de izquierda) y del ideal de una sociedad utópica sin clases, fue lo que Fukuyama definió como el “Fin de la Historia” (1).
Polémica tesis, que proponía que la lucha de ideologías (de derecha e izquierda) había terminado, con un mundo final basado en una democracia, impuesta finalmente tras el fin de la Guerra Fría.
El sociólogo Japonés, demostraba que la única opción viable era la democracia liberal tanto en lo económico como en lo político.
El sociólogo Japonés, demostraba que la única opción viable era la democracia liberal tanto en lo económico como en lo político.
Pero, ni Fukuyama ni sus más encumbrados exégetas latinoamericanos imaginaron la caída del liberalismo en estos tiempos en donde se habla de la crisis del sistema liberal económico y la búsqueda de nuevos modelos alternativos. Este ocaso, anunciado por los padres del materialismo histórico, demuestra que el mundo vive, hoy más que nunca, la continuación de la historia y es testigo de contradicciones dialécticas, que recuerdan a tesis hegelianas y marxistas en donde el motor de la historia eran los conflictos sociales. Hoy más que nunca la historia sigue viva, incesante en su proceso histórico dialéctico, a diferencia que esta vez no son las ideologías las que se oponen, sino las culturas.
El llamado choque de civilizaciones que esbozó Huntington asoma en los debates para entender los conflictos de los pueblos en el mundo. El politólogo y profesor de Ciencias Políticas predijo que en el futuro, las guerras no serán ni religiosas, ni ideológicas, sino culturales. Huntington vislumbró un mundo diverso en donde los principales conflictos serán culturales.
"Mi hipótesis es que la fuente fundamental de conflicto en este nuevo mundo no será en principio ideológica o económica. Las grandes divisiones entre la humanidad y la fuente de conflicto dominante serán culturales. Los estados nación seguirán siendo los actores más poderosos para los asuntos exteriores, pero los principales conflictos de política global ocurrirán entre naciones y grupos pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las líneas de falla entre las civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro."(2)
"Mi hipótesis es que la fuente fundamental de conflicto en este nuevo mundo no será en principio ideológica o económica. Las grandes divisiones entre la humanidad y la fuente de conflicto dominante serán culturales. Los estados nación seguirán siendo los actores más poderosos para los asuntos exteriores, pero los principales conflictos de política global ocurrirán entre naciones y grupos pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las líneas de falla entre las civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro."(2)
Así pregonaba Huntington su visión profética mientras el mundo era testigo del choque entre occidente y oriente medio, entre el pueblo musulmán y los Estados Unidos, defensores del pueblo judío. El mundo también era testigo de los primero movimientos indigenistas en México, en Chiapas, liderados por el comandante Marcos, en Bolivia con la protesta de los cocaleros aymaras y en Ecuador, en donde los indígenas tumbaban y ponían presidentes.
No es casual, que todos estos pueblos de distinta estirpe milenaria, pero con un objetivo en común, luchen al mismo tiempo por sus derechos de ser reconocidos por su cultura, como ciudadanos de un mundo globalizado.
Fukuyama y sus seguidores no solo intentaron rebatir la validez del sistema socialista demostrando el fracaso del experimento soviético, sino también intentó refutar el materialismo histórico que propone el cambio constante de la sociedad y el sistema político. No obstante, el método histórico sigue vigente y es uno de los caminos para interpretar los movimientos indígenas, que no son otra cosa que la antítesis, la contradicción histórica, del mundo occidental.
Dentro de esta percepción, podemos explicar también los cambios que sufre el sistema liberal capitalista que, en su largo camino, ha entrado a su etapa final. El neoliberalismo económico es la fase final del liberalismo iniciado en el siglo de las luces o siglo de la ilustración en donde se concibió el nacimiento de los estados nación.
Dentro de esta percepción, podemos explicar también los cambios que sufre el sistema liberal capitalista que, en su largo camino, ha entrado a su etapa final. El neoliberalismo económico es la fase final del liberalismo iniciado en el siglo de las luces o siglo de la ilustración en donde se concibió el nacimiento de los estados nación.
Dentro de su proceso histórico, el liberalismo económico ha mutado a formas neoliberales de economía, cuyo poder, rompen las fronteras y las soberanías de los estados nación, produciendo desigualdad y conflictos. Al igual que el imperialismo, que precede al capitalismo, el neoliberalismo es la última fase de la corriente liberal. No obstante, en America Latina, los tecnócratas y los más encumbrados defensores del sistema insisten en llevar adelante modelos neoliberales para sus países, como única vía de desarrollo, tal es el caso de Perú y Colombia.
*Articulo publicado en la revista Crítica (Agosto-setiembre 2009)
*Articulo publicado en la revista Crítica (Agosto-setiembre 2009)
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1 “El fin de la Historia y el último hombre” (The End of History and the Last Man, 1989), 1992 Francis Fukuyama
2 “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” (The Clash of Civilizations and the Remaking of the World Order.) 1993 Samuel Phillips Huntington.






